Ya pasaron 3 días desde que Donald J. Trump juramentó como presidente de EE.UU y bueno hasta el momento el mundo no ha llegado a su fin como nuestros amigos progres y ratones del socialismo nos querían hacer creer. La luna no se tornó carmesí, las aguas no se cubrieron de sangre ni las estrellas del firmamento cayeron a la tierra. Por otro lado, no ha sido tampoco la segunda venida de Cristo, ni la Jerusalén celestial ha bajado del cielo con todo su esplendor como nuestros amigos de la derecha rancia y pseudo nacionalistas también nos hicieron creer.
En efecto, EE.UU ha cambiado de líder mas no de dueño-si saben a lo que me refiero-, a fin de cuentas no es mas que otro instrumento de las élites financieras que desean un solo fin, solo que con otros métodos. Ya hemos mencionado hasta el cansancio las palabras de José Antonio respecto a derechas e izquierdas, por lo cual nosotros como Nacional Sindicalistas tenemos claro hacia donde se dirigirá la política de este señor que de ninguna manera sera para beneficio del obrero ni del campesino, sino mas bien para hacer mas poderoso al rico y un aún mas esclavo al pobre.
Y para completar el ciclo de entretenimiento político global y de manera mas local, el presidente Peña y su flamante aprendiz de canciller, Luis Videgaray, se reunirán con su nuevo tlatoani del norte del Río Grande para la renegociación del TLCAN. Si bien es cierto que no debemos desearle ningún mal a Peña y su gobierno ya que sería hacernos seppuku nosotros mismos como mexicanos, debo reiterar el hecho que este dichoso tratado no ha sido del todo beneficioso para el país.
Desde la firma del TLCAN hace 20 años, el campo mexicano se vino abajo debido a la importación de maíz de los EE.UU; siendo un país petrolero, México importa el 70% de la gasolina que usamos en nuestros vehículos; numerosas fábricas locales y comercios de abarrotes debieron cerrar debido a la llegada de empresas americanas mucho mas grandes y con enorme capital. México se dedico a exportar mano de obra barata para las multinacionales y para el campo de cultivo americano.
La nación está en camino a una muy seria crisis, no solo económica sino social y esto se viene fraguando desde hace 4 años cuando el partido revolucionario institucional regresó a Los Pinos. No se debe perder de vista a los verdaderos culpables. No son los Trump, ni los Putin, ni los Jinping sino aquellos que están vendiendo el alma nacional, que se enriquecieron a base de la miseria del campesino. Aquellos que administraron quimioterapias falsas de agua destilada a niños con cancer.
¿No son estos los verdaderos culpables? ¿No son estos los que merecen la guillotina?
Por la Patria, el Pan y la Justicia.
