jueves, 16 de marzo de 2017

La nueva izquierda, esa pequeña bastarda

Recuerdo mis tiempos en la Facultad de Derecho donde tuve el honor de hacer amistad con un compañero de clases que, irónicamente, era de ideología marxista-leninista. Mi buen amigo Ramiro Saavedra, proletario sangre roja como pocos; conductor de locomotora y voluntario en la asociación civil Tierra y Libertad. Defensor de la clase obrera y del campesinado. Fueron muchos los días donde poníamos a prueba nuestros dotes de oratoria y conocimiento de nuestras respectivas ideologías en verdaderas batallas doctrinales en las cuales nuestros demás compañeros solo podían estar atentos y escuchar para ver que se les pegaba.

Yo hablaba del programa de Falange de 1934, el discurso de José Antonio sobre la reforma agraria de 1935, los postulados de Ramiro Ledesma sobre el Nacional Sindicalismo, etc. Si bien chocában nuestros principios en cuestiones de patria, defensa de la propiedad privada y el sindicato vertical, coincidíamos en la justicia social. En efecto, la lucha social siempre ha sido característica de la izquierda, que si bien la robaron de la doctrina social de la Iglesia Católica y en todos los países socialistas la única justicia que se ha hecho es que todos tengan vidas mas miserables a excepción de los políticos, no debo restarle mérito a los soldados de abajo que, como mi amigo Ramiro, luchaban por mejores condiciones para los trabajadores y campesinos.

Si, no te equivocaste camarada lector al leer que la última linea fue escrita en tiempo pasado. La nueva izquierda ya nada tiene que ver con la justicia social, lucha obrera y campesina, sino que se ha empeñado a dfender postulados ultra liberales y demagogos (mas que antes) como defensa del colectivo LGTBXYZ, animalistas, feminismo radical, eutanasia, despenalización de uso de todo tipo de drogas, Welcome refugees y un sin fin de tonterías frívolas y egoístas de un puñado de hipsters y burguesitos que en su vida han trabajado para comprar sus sandalias oaxaqueñas artesanales.

El obrero gana una miseria, el campesino no cuenta con medios para sembrar, la clase media cada vez mas ahogada en impuestos y demás artimañas recaudatorias. Pero a este nuevo espécimen socialista solo le importa tomarle una foto a su café Starbucks desde su Iphone 7 para subirlo a Instagram mientras lee algún libro que compró en un bazar de su barrio aburguesado que alguna vez fue un tranquilo vecindario familiar. 

Me paso pensando que pasará con los militantes socialistas de calle, como Ramiro, que cada vez son mas raros de encontrar entre la jungla asfáltica y entre las naves industriales de las afueras de la ciudad. Y más, me pregunto ¿como será las siguientes generaciones de esbirros de la izquierda cada vez mas conformista y vendida al sistema? Mientras tanto nosotros seguimos en pie de lucha y buscando la "Revolución pendiente".

Por la Patria, el Pan y la Justicia.