viernes, 29 de mayo de 2020

Callar la disidencia.

"Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír."
George Orwell.

Desde hace un par de días estaba tratando de escribir sobre el tema de la censura que han impuesto las redes sociales en cuestión de temas sobre la pandemia. Por cuestiones ajenas a mí no lo había podido concluir. 

Lo curioso es que el día de ayer el presidente de EE.UU Donald Trump ha decretado una orden ejecutiva para limitar las protecciones de responsabilidad que gozan las empresas de redes sociales después de que Twitter comenzó a realizar verificaciones de sus publicaciones en la plataforma.

Desde la censura en todas las redes sociales al polémico activista Alex Jones en 2018 se olía una tendencia parcial de esos medios contra personalidades e instituciones de corte conservador o derechista. 

En la comparecencia de Mark Zuckerberg ante el senado en ese mismo año se develó que la gran mayoría de los empelados encargados de regular el contenido en la plataforma Facebook compartían una ideología de izquierda/extrema izquierda y que el mismo fundador admitió que no tenía el conocimiento completo sobre todo lo que sus empleados aprobaban o censuraban, lo cual resulta risorio si tomas en cuenta que por lógica se entiende que ese tipo de gente se manejaría un absoluta libertad de bannear a diestra y siniestra lo que a su muy personal criterio consideraran "ofensivo".

Tal parece, como muchos lo hemos vivido, que poco ha cambiado desde hace dos años. Se sigue mostrando en redes como Facebook y Twitter un patrón de silenciar lo que para ellos resulta ofensivo y/o viola sus tristemente famosas "normas comunitarias" -que nadie exactamente cuáles son ni sus alcances- .  

Con el advenimiento de la pandemia en febrero del 2020 la censura se ha vuelto más férrea ahora con la excusa de evitar el pánico a través de las "fake news" lo cual viola totalmente el principio de libertad de expresión y más aún al no tener un criterio amplio para poder disentir entre información teórica y teorías conspirativas. Irónicamente, esta semana Mark Zuckerberg y Jack Dorsey (jefe de Twitter) se han enfrentado sobre cómo abordar la información errónea en sus redes sociales, aumentando las tensiones entre los fundadores de Facebook y Twitter mientras se preparan para una orden ejecutiva del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre lo que llamó su censura.

Me parece un pcoo hipócrita el comentario de Zuckerberg sobre que:”…las redes sociales no deberían jugar el papel de juez en las publicaciones de los usuarios, mucho menos de los políticos”. El chiste se cuenta solo.

A como van las cosas, este intercambio de opiniones no es más que una pantalla de lo que en realidad está pasando tras bambalinas o más bien el zar de FB se esta curando en salud ante el pueblo que ya está cansado de las políticas orwellianas dictadas por los tiranos de Sillicon Valley. Otro ejemplo claro es del desdichado Bill Gates que tal parece que se ha convertido en el portavoz de las élites globalistas y es a quien más le ha tocado recibir el desprecio mundial por su hipocresía de salvar la humanidad cuando es el principal promotor de las medidas de reducción de la población.

Mientras tanto solo nos queda observar el panorama y cada quien luchar desde su trinchera, buscando alternativas para evadir el silenciamiento por parte de los censores virtuales y haciendo llegar la vedad a donde no quieren que llegue.

Por la Patria, el Pan y la Justicia Social.

CAFE


martes, 12 de mayo de 2020

¿Cómo es la personalidad de nuestros gobernantes?

"En una época política, es lógico que los mejores cerebros se ocupen de la política y la guerra" - Francis Parker Yockey.

Curiosa reflexión que hizo Parker Yockey en su magistral Imperium, pero para el caso que nos concierne, está muy alejada de la realidad actual. Si encendemos las noticias por la mañana podemos ver, diariamente un caso nuevo de corrupción o cualquier otro escándalo derivado de los abusos de poder de la casta política que gobiernan nuestros países. Ya no se diga que en estos tiempos de pandemia nuestros gobernantes se han tomado más y más atribuciones, muchas de ellas de corte draconiano, que ni Orwell o Huxley lo hubieran imaginado. Lo mas curioso es que dichos casos, se están volviendo tan comunes que al parecer ya no ejercen el mismo efecto tan negativo en la población como antes. En efecto, puedo asegurarles que debido a esto, estos personajes con más y más impunidad y cinismo realizan sus fechorías con el consentimiento de sus gobernados.

¿Somos gobernados por psicópatas?"

Naturalmente sería pretencioso afirmarlo categóricamente, pero aún así deberíamos prestar atención al pensamiento y  proceder ético en con el cual se manejan los susodichos. Primeramente por el comportamiento deshonesto de muchos de ellos: adquiriendo casas millonarias, robo de terrenos, desfalcos de las arcas públicas, nepotismo, compadrazgo, escándalos sexuales, censura a periodistas (en casos extremos asesinatos), etc. Todo ello con total impunidad y bendiciones de sus superiores inmediatos - y no tan inmediatos- los cuales en muchos caso son copartícipes de dichos comportamientos los cuales por medio de relaciones y negocios en común protegen sus intereses personales por encima de su deber cívico-religioso.

Obviamente me faltaron muchas cosas por aludir en el comportamiento de nuestros susodichos, porque ya hasta cansa mencionarlo. Pero si quisiera hacer referencia a lo que el Real Diccionario de la Lengua Española define como psicopatía:

"Anomalía psíquica por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece".

Aunando mas en el tema te encuentras con que las características de un psicópata entre muchas son:

Falsedad o falta de sinceridad.
Falta de remordimiento y vergüenza.
Conducta antisocial sin un motivo que la justifique.

Juicio deficiente y dificultad para aprender de la experiencia.
Egocentrismo patológico y carencia de empatía.
Conducta extravagante y desagradable bajo los efectos del alcohol y, a veces, sin él.
Vida sexual impersonal, frívola y poco estable.
Constante necesidad de obtener estímulos y tendencia al aburrimiento.
Tendencia a mentir de forma patológica.
Estilo de vida parasitario.
Vida sexual promiscua.
Incapacidad patológica para aceptar responsabilidad sobre sus propios actos.

Entre muchas otras más, pero creo que con estas es mas que suficiente para describir a más de un político ya sea de los de primer nivel hasta muchos de los pelagatos que están mas abajo, los cuales hasta resultan a veces mas peligrosos porque, como serpiente joven, tienden a abusar de su puesto mas descaradamente y con mucha mayor prepotencia.

No puedo asegurar que todos, hay muchos que tienen muy buenas intenciones y cuentan con la actitud de servicio y buscan el bienestar del pueblo y la salvación del país. Pero estos se encentran en peligro de extinción y lamentablemente los que conforman el establishment no cuentan con dichas características. Por el contrario tal parece que los que gobiernan el mundo (los verdaderos) nos imponen cada 3 o 6 años de mal en peor en cuestión de opciones comunes. Porque siendo sinceros, cuantos son los partidos que gobiernan en cada país, de hecho son siempre 2 o 3, los demás son solo paleros y/o amibas que viven del sistema electoral, muchas veces yendo en coalición con los partidos hegemónicos con tal de no perder su registro y con ello borrando del sistema a los grupos políticos que con plataformas patrióticas y sociales en verdad pueden conseguir el bienestar y la dignidad del pueblo que la conforma.

En estas elecciones que se avecinan, debemos recordar que no es un concurso de popularidad, no es votar por el mas buenazo, el mas gracioso, el que dice o hace mas payasadas; ni siquiera por el que se hace llamar independiente de los paridos políticos pero no es mas que un demagogo nacido del mismo sistema corrupto que dice querer acabar. Lo mas sano sería no participar en esta farsa denominada "democracia", invento vil de los materialistas neo liberales modernos, pero para nuestra desgracia, y hasta que no podamos derrumbarla, es de nuevo la única opción que nos presentan - por ahora-. Bien tuvo decir el buen Lois-Ferdinand Celiné al decir: " ¡No he votado en mi vida!... Siempre he sabido y comprendido que sólo los imbéciles constituyen la mayoría".

Si bien cabe recalcar solamente que despertemos a la realidad, tengamos un pensamiento crítico, leamos al menos un libro al mes y sobre todo estudiemos a conciencia las obras de José Antonio. Como Falangista Nacional Sindicalista, creo firmemente que nuestra revolución es la única y verdadera, porque creemos que lo  espiritual ha sido y es el resorte decisivo en la vida de los hombres y de los pueblos. Porque Falange no es un partido más al servicio del capitalismo. Porque Falange es una idea, la unidad. Frente al marxismo, que afirma como dogma la lucha de clases, y frente al liberalismo, que exige como mecánica la lucha de partidos, sostiene que hay algo sobre los partidos y sobre las clases, algo de naturaleza permanente, trascendente, suprema: la unidad histórica llamada Patria. No me cabe duda que en estos tiempos grises y pérfidos su pensamiento está mas vivo que nunca, como una luz que resplandece al final del oscuro túnel. 

Por la Patria, el Pan y la Justicia Social.


 

lunes, 4 de mayo de 2020

Post pandemia: Hacia un liderazgo regional.

Dos cosas han sobresalido en México durante esta crisis sanitaria y de contingencia: la incompetencia del gobierno federal para sobrellevar estas crisis y el resurgimiento del sentimiento secesionista de los estados del Norte del país, más específicamente en Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas.  

Del segundo punto es de lo que quisiera enfocarme; no es nuevo el sentimiento de abandono y opresión por parte del pueblo norestense de México hacia un gobierno federal que, desde hace décadas, ha beneficiado más a los estados del centro y sur al momento del reparto de recursos federales; eso aunado a la imposición política y cultural de la burocracia del centro.  

Ahora bien, a raíz de ese abandono de la federación para el combate del brote de Covid 19 en las entidades del noreste, se han levantado voces para pedir un nuevo Pacto Fisca, aunque lo que se debería negociar es un nuevo Pacto Federal que, para muchos legistas e historiadores, nunca existió.

En efecto, México al nacer como país independiente, se formó un Estado federal. Esa decisión fue, para algunos, una copia de la de Estados Unidos. Para otros fue exigencia de los grupos políticos formados en el proceso de independencia. 

En el país vecino, se realizó un intensivo debate para determinar las competencias de la federación, y al final, se determinó que este sólo se quedaría con aquellas que los Estados confederados le cedieron.  

En México se omitió en la constitución de 1824 la discusión de las facultades de cada orden de gobierno y el orden para distribuirlas entre los Estados y la Federación. 
Desde entonces la Constitución se ha reformado mas de 250 veces. Y en ninguna ocasión se ha discutido correctamente dos elementos básicos del federalismo: el sistema de distribución de competencias (Art. 124); y en que los Estados se organicen en lo interno con arreglo de sus características (Art. 40). 

 Si bien un gobierno federal controlado por una ideología fanática de izquierda no dará pie para un debate de esta cuestión (ni pensar en una secesión) es importante que las voces disidentes del Noreste se hagan escuchar. Ya sea por medios políticos y en extrema necesidad por medios fácticos. 

La historia secesionista en el Norte de México no es nueva. La República del Río Grande de 1840 es un pasaje poco mencionado en los libros de historia convencionales y gratuitos, pero nunca se ha apartado del espíritu estoico del norestense. Y eso les preocupa más a los burócratas del Centro. 

La revuelta de los Gobernadores puede ser no sólo por el federalismo fiscal, sino también por el federalismo político. Un nuevo pacto político arriba del Pacto Fiscal; dejarnos de chauvinismos  anacrónicos y pensar más en una autonomía regional, fuerte y organizada.


Por la Patria, el Pan y la Justicia Social.