La visita del Papa Francisco a México ha concluido y creo que ha dejado muchos temas de los cuales hablar y sobre reflexionar como sociedad en general no solo como católicos. Su mensaje fue, a groso modo, misericordia, dignidad y justicia social; temas similares serían parte de una tertulia falangista, claro que no sugiero que el Francisco tenga inspiración Nacional Sindicalista que tampoco lo puedo dudar, pero no quiero mucho menos entrar en el campo de la especulación. Confieso que a pesar de ser católico practicante no siempre estoy de acuerdo con el Papa, sobre todo en temas como la conquista de América o el pasivismo contra las ideologías de género. Pero en sí hay muchas cosas positivas que, como falangistas nacional sindicalistas, podemos rescatar de sus mensajes-aunque no son nada nuevo si nos remontamos a Leon XIII y Pio XI.
Pero ahora veamos el tema que nos concierne hoy sobre el secuestro del Papa en México, en sentido figurado naturalmente. Francisco habló de no hacer tratos con el diablo, y fueron los diablos de los que habló los que lo secuestraron de una u otra manera. Estos mismos diablos que por lo visto el mensaje se les resbaló, hicieron oídos sordos o de plano les importo un reverendo carajo.
Presidentes, funcionarios, gobernadores, diputados, alcaldes y demás políticos de todos los niveles aprovecharon para tomarse la foto, salir en la foto o usar una foto para sus intereses partidistas ya que se aproximan las elecciones. Vaya hasta una cantante se dejó manosear por un repugnante gobernador con tal de saludar al Papa cuando éste fue a visitar a enfermos graves en un hospital infantil, cosa que al Vicario de Cristo no le cayó muy en gracia verla ocupando un lugar reservado para la gente que realmente necesita el mensaje de misericordia que él traía.
No quiero dejar pasar también el caso de los 30 lugares reservados para la familia del gobernador de Chiapas en la misa en Tuxtla Gtz., cosa indignó a propios y a extraños. A esto me refiero con el secuestro que sufrió Francisco por parte de la clase política- y de Televisa- mexicana que como fariseos miran y no ven, oyen pero no escuchan ni entienden. Cada mensaje del Papa era un tiro directo a estos "diablos" que han vivido a sus anchas de pueblo mexicano y descaradamente se curan en salud para recibir la bendición del Sucesor de Pedro como si ésto fuera su pase directo al cielo.
Pero también nosotros tenemos la culpa, porque fuimos y somos los que hicimos tratos con el diablo cada 3 o 6 años con una papeleta para elegir el menor de los males. Somos nosotros los que derrumbamos los santorales y elevamos a los altares a estos mismos que nos escupen, nos humillan y nos roban a sus anchas. Pero también de nosotros depende que las cosas puedan cambiar, solo organizándonos se puede lograr la misericordia, la dignidad y la justicia.
Por la Patria, el Pan y la Justicia.

