Cada día pasa y el cinismo y la corrupción de las autoridades me sigue asombrando y además preocupando. Porque tal parece que esa actitud de todopoderosos ya se la han creído y solo les falta pedirnos que ante ellos nos inclinemos con la cabeza baja y besarles la mano.
Esto lo menciono porque ahora me toca escribir sobre la tristemente célebre alcalde de la ciudad de Monterrey Margarita Arellanes, a quien digo tristemente célebre porque su actuación de entregarle las llaves de la ciudad a Nuestro Señor Jesucristo en un evento abierto de iglesias protestantes le dio la vuelta al mundo y no porque un grupo de masones se hayan desgarrado las vestiduras por la violación del estado laico -aunque ya sabemos que eso solo aplica a la Iglesia Católica y no a sus aliados protestantes- y la hayan querido agarrar a mandilasos. Fue mas bien por lo chusco de la situación, la inocentada de la alcalde.
Pero el caso no paró ahí, después de que la señora realizó un papel nefasto como gobernante una de las ciudades mas importantes del país su visión era la de ser gobernador del estado, cosa que no pasó porque los tiempos políticos no le favorecían y además se peleo con los grupos de poder que controlan su partido y pues dándole la espalda y dándole el apoyo a otro candidato. Lo mas patético fue ver que los mismos pusilánimes que días atrás la apoyaban y subían fotos con ella en las redes sociales, de un día para otro le dieron su total repudio y hasta llamándola corrupta (me pregunto si estas personas saben que lo único que consiguen con esas muestras es mostrar una división interna y que solo son un montón de borregos).
El caso es que a días de dejar la administración esta señora lo único que ha hecho de unos meses para acá ha sido nada, ni siquiera declaraciones importantes. Se ha desentendido totalmente de la ciudadanía a tal grado que se puede reflejar en el deterioro-aún mas- de la ciudad; calles coarteadas, baches que mas parecen trincheras de Verdún, inseguridad, falta de alumbrado, deterioro de parques, falta de recolección de basura, etc.
Yo no vivo en Monterrey, sino al norte del área metropolitana, pero a fin de cuentas seguido voy a la ciudad, además de que si la capital del estado es deficiente afecta a toda el área circundante. Amigos y familiares si son residentes de ahí, y amargamente reprochan el actuar de la alcalde que, para acabarla de amolar, ha decidido comprar dos o tres camionetas blindadas último modelo para su uso y goce de ella y su familia durante 3 años más (según la ley los funcionarios salientes tiene derecho a protección por ese tiempo por medidas de seguridad, cosa que se hablo en el artículo pasado) con cargo del erario público, aún a sabiendas que las arcas que dejó a la siguiente administración están completamente vacías.
A esto me refería del cinismo e impunidad, esa actitud de "todo lo puedo porque se me da la gana" de los políticos actuales. Creo que Nuestro Señor Jesucristo mas que las llaves de la ciudad, preferiría que esta señora tengo un poco de humildad y mansedumbre y se retracte de esta burla a los ciudadanos y rectifique su camino. A fin de cuentas a todos nos tocará la hora de presentarnos ante nuestro creador y darle cuentas de nuestros actos. E insisto, dudo que a El le hayan servido unas llaves de mucho.
Por la Patria, el Pan y la Justicia.
