viernes, 9 de octubre de 2015

Derechos humanos

A la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le preocupa la cerrazón del Ejercito en la materia que ellos aseguran conocer bien y tan bien la conocen que aseguran que las Fuerzas Armadas han violado una y otra vez los derechos humanos de las personas-no sé a qué personas se refieren- y más aún desde que militares actúan en funciones que le corresponde a las policías locales (estatales o municipales). Además que el Secretario de la Defensa Nacional ha declarado que no tendrán acceso para interrogar a sus elementos.


Me agrada que la CIDH esté tan preocupada por los derechos humanos en Méjico y no tenga miedo al ser analítico y no dejarse intimidar por militares, pero bien me gustaría que pensaran igual después de ser agredidos, asaltados o violados por delincuentes pertenecientes a algún cártel o banda de secuestradores del noreste o centro del país. A ellos dudo mucho que sus "jefes" solo hagan declaraciones negándose a ser interrogados por ellos porque lo más probable es que dichos defensores terminen en alguna fosa común o en un tambo lleno de químicos. Quiero ver de qué sirven las recomendaciones de la CIDH en esos casos.


A los de Derechos humanos les preocupa que los elementos militares no sigan una normativa con respecto a los supuestos delincuentes en cuestión de cateos e interrogaciones. A mí me preocupa más lo que está pasando en el noreste del país, específicamente en la frontera de Tamaulipas con Texas; en la ciudad-sin ley- de Reynosa donde ya es común los asaltos a familias de Nuevo León que se dirigen a la ciudad de McAllen a realizar sus compras y que han sentido el terror en carne propia al ser interceptadas y consecuentemente despojada de sus bienes por grupos de criminales fuertemente armados y transportados en vehículos de lujo. Ante estos hechos las autoridades municipales y estatales no han declarado nada ni han actuado mucho menos. Preocupa más que el gobernador de este estado alejado de la mano de Dios diga que no pasa nada y todo está muy tranquilo. Cabe aclarar que en Reynosa la presencia de las Fuerzas Armadas es my reducida o nula como muchos lectores pueden constatar ya se yendo-no lo hagan- o revisando las noticias.


Ahora bien, que la fuerza de las armas no es garantía de paz en una región lo tengo entendido; que el diálogo y los acuerdos son la mejor vía para cualquier tratado de paz es más que claro. Pero cuando el diálogo no existe y no lo puede haber (no se puede negociar con criminales) y las armas están amarradas por los sesudos defensores de las garantías individuales, lo único que queda es un estado de anarquía en el cual los que viven fuera del marco del derecho y solo conocen la violencia como método de control son los amos y señores donde radican.


Lo realmente preocupante es que los de la CIDH sean tan crédulos (o estúpidos) para salir a defender criminales, mientras los ciudadanos de bien viven "con el Jesús en la boca" por el miedo de ser víctimas de todos. Porque aquí tan mal es el que obra (delincuentes) como el que calla (gobiernos estatales, municipales, federal).


Por la Patria, el Pan y la Justicia
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