Hace unos días llegó el flamante ex gobernador de Coahuila Humberto Moreira a México, después de su estadía involuntaria en un prisión española. Recuerdo que hace algunos días le aplaudían a la justicia española por haberlo detenido y todo el cuento, que la justicia de allá era mejor que la de México, que allá no se vendían y no se que tanta cosa. No quiero ofender a mis camaradas de España, pero pues lamentablemente veo que tienen el mismo problema con el sistema judicial que aquí. Y no solo lo digo por Moreira, sino porque ya he sabido de otros casos que ustedes mismos ya sabrán cuales. Y también pasa en Argentina, en Chile, en Perú, Colombia, etc. Mas bien pienso que es un problema de nuestra genética escoger malos gobernantes, si no me creen lean de historia hispánica.
Pero volvamos al tema principal; llega el señor Moreira al aeropuerto de México y lo primero que dice ante las cámaras y demás medios de comunicación es que habían "manchado su honor". Palabras dignas de un guión de una película surrealista de Buñuel. Y mas surrealista las muestras de apoyo, no de su familia, sino de sus antiguos gobernados.
No soy abogado penalista debo aclarar pero por experiencias en el litigio se muy bien que cuando una persona recurre a su honor y renombre ya no le quedan recursos para defenderse y por lo general es culpable. Puede que este sea el caso en la nueva novela mexicano-española protagonizada por el susodicho y las rimbombantes autoridades de ambos países. Por cierto, el hermano de este señor es el actual gobernador de Coahuila, no se si reír o llorar.
Ya he repetido que no creo en la democracia liberal que nos han obligado a tener a estos parias en el poder, ufanándose de ser elegidos por una mayoría que en realidad representa a una minoría que fue la única que salió a votar ese día y los sigue manteniendo. No puedo creer en un democracia que sigue manteniendo a los mismos de siempre, que llegan como mendigos y salen como príncipes de Persia.
Por la Patria, el Pan y la Justicia.

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