En unos días se conmemorará un año de la desaparición de los 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa, estado de Guerrero. Y digo conmemoración porque ya prácticamente se ha integrado como un día mas en el santoral laico (así como suena) de la izquierda radical-porque en Méjico como ya había escrito antes toda la izquierda es radical y sediciosa- además de grupos antigubernamentales y otros demás oportunistas del hecho, aunque a decir verdad todos se han subido al barco de los 43 por intereses particulares. Incluso aunque parezca odioso, los mismos desaparecidos, pues que resultaron no estar tan desaparecidos.
Muchas cosas se han escrito o dicho acerca del suceso, y otras mas de plano no resultan congruentes. En realidad, entre mas le busca uno mas dudas salen a la luz en vez de aclararse la verdad, y no la verdad histórica que nos quiere vender la PGR; la verdad no es tan verdad ni los malos son tan malos ni los buenos tan buenos, rebuscada afirmación. Porque si bien todos sabemos que esos estudiantes secuestraron unos autobuses para dirigirse quien sabe a donde y dirigidos por quien sabe quien. Desde ahí ya empezamos mal, y es por esto que, al empezar con una ilegalidad, porque creo que en este país aún es delito secuestrar autobuses, y terminar con otra. Los militares de la zona correspondiente no supieron nada, porque nada tenían que saber a menos que la autoridad local pida refuerzos y eso es cosa que no hicieron.
Pero no quiero entrar mas en detalles periciales y las formas del suceso, mas bien quiero repazar el fondo del asunto. Y dicho fondo y también el problema es uno y se llama Escuela Normal de Ayotzinapa. Porque desde tiempo atrás dicha escuela ha sido el semillero de la agitación política y campo de entrenamiento para que alumnos en lugar de maestros se conviertan en guerrilleros al servicio de la Internacional Comunista. En sus aulas podemos ver pintas y murales con imágenes de Marx, Lenin, Mao, Che, Fidel Castro y por supuesto el alumno mas destacado de esta escuela, el guerrillero Lucio Cabañas. En los salones se estudia mas el Das Kapital que cualquier otro libro, se escucha mas la Internacional que el Himno Nacional; mas banderas rojas que la Enseña Patria. En fin, podemos dictar muchas mas aberraciones pero me llevaría mucho tiempo y es lo que menos tenemos.
No me mal entiendan, adolece la tragedia, cualquier vida humana es preciada y como dijo el latino Terencio: "Homo sum, humani nihil a me alienum puto". Pero lo que no puedo dejar pasar es que esta tragedia se convierta en una excusa para la disidencia y inestabilidad(de por sí muy acentuada) política de nuestro país. No debemos perdernos en el sentimentalismo y ahondar en los otros -y tal vez los verdaderos- responsables de esto, me refiero a los líderes y dirigentes de estos muchachos que ahora son los mas beneficiados para sus corruptos e inmorales planes.
Si quieren les daré una solución para que esto no vuelva a pasar. Cierren la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa y que no quede piedra sobre piedra en dicho lugar. Arranquen la semilla del odio comunista en el sur del país donde mas florece por la desigualdad social y les aseguro que no tendremos otros 43.
Quien sabe, si el estado de Guerrero se dedicara más a formar ingenieros, abogados o médicos en lugar de luchadores sociales, tal vez sería como un Nuevo León en los buenos tiempos.
Por la Patria, el Pan y la Justicia.

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