Recuerdo aún en mi niñez los días 1o. de septiembre, también conocido como "El día del Presidente", y no lo recuerdo con nostalgia, de ninguna manera. Cada 1o. de septiembre significaba que tenía que sacrificar mis preciadas caricaturas por tener que escuchar durante dos horas al señor presiente de la república rendir su informe ante el Congreso de la Unión (en esa época aún no era común la televisión por cable gracias a Dios mis papas lo contrataron y pude evitar esa tortura anual). En los primeros años que me tocó recordando aún a Carlos Salinas de Gortari, todavía a la mitad de su sexenio, se le rendía pleitesía a su figura, una especie de culto a la personalidad del jefe del ejecutivo en turno heredado desde 1946 aproximadamente, año en que el partido de la revolución mexicana se institucionalizó en lo que ahora conocemos como el PRI.
Con los años ese culto se fue acabando con la cada vez mas notable entrada de diputados y senadores de los distintos partidos de oposición que, gracias a las mismas reformas electorales del PRI para que no anduvieran diciendo que eran anti democráticos, fueron ocupando más y más curules y cargos de elección popular en el país. Aun recuerdo la famosa frase de Salinas de Gortari "ni los veo, ni los oigo", al ser abuchado por diputados de las izquierdas en su último informe de gobierno de 1994. Y es que quiero recalcar de esta frase muy famosa que en realidad representa el sentir y el desprecio de los gobernantes que le sucedieron a este señor en la tan añorada silla presidencial. Porque después de todos estos años pocas cosas han cambiado.
Si nos ubicamos en estas fechas, la desigualdad social, el desempleo, la inflación y el bajo desarrollo del país ha sido la caracteríztica del gobierno actual. Los datos se pueden consultar facilmente en la red.
Presidentes van, presidentes vienen, pero en este caso en específico ya no vemos para cuando se vaya. Mientras en Guatemala nos han dado a todo el mundo una lección de derecho parlamentario y de derecho constitucional, al recurrir al juicio político y desafuero de su presidente por el delito de peculado, aquí con todo y casas blancas, compadrazgos, escándalos y esclarecimientos de alumnos normalistas deaparecidos el señor Peña Nieto puede jactarse cinícamente en su informe que estamos, como dicen en el barrio, "a todo dar".
No puedo predecir el futuro, no soy oráculo ni mucho menos, pero lo que si puedo prdecir es el crecimiento del hartazgo social que aún no ha llegado a su punto de quiebre, aún. Ya veremos que sucede, por lo pronto evitaré encender la tv local para evitar escuchar comerciales absudos del gobierno federal e incluso del gobierno estatal que también en algunos días rendirán su informe, mas payasadas que escuchar.
Por la Patria, el Pan y la Justicia.

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